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Innovación, automatización y productividad. Paradojas y perspectivas de futuro para 2020.

Esta mañana se ha presentado en Barcelona la 26 edición del informe económico y financiero que elabora el Departamento de Economía de ESADE en colaboración con el Banco de Sabadell. Se trata de un documento de 80 páginas que analiza las perspectivas económicas a nivel global y a nivel español basándose en la coyuntura económica actual, y que profundiza en un tema clave para las empresas. Este año la gran protagonista ha sido la productividad, como tema central de especial relevancia.

Al final de este artículo publicamos el enlace para descargar el informe completo.

Ha presentado el informe su director, el profesor invitado de ESADE José Ignacio Conde-Ruiz, que ha participado en una mesa de debate posterior junto a Juan Francisco Jimeno asesor de la Dirección General de Economía, Estadística e Investigación del Banco de España y profesor asociado en la Universidad de Alcalá y Matilde Mas, catedrática de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Valencia

COYUNTURA ECONÓMICA Y PERSPECTIVAS A NIVEL GLOBAL

Según pone de manifiesto el informe, 2019 ha sido el año con menor crecimiento desde la Gran Recesión: el 3%. Si bien se prevé una ligera mejora en el crecimiento para 2020 (3,4%), existen grandes incertidumbres relacionadas con las tensiones comerciales que existen entre los países y que, de traducirse en un incremento de los aranceles, podrían afectar a la baja esta previsión. También podría afectar la “guerra tecnológica” si no se respetan los derechos de propiedad intelectual que eviten las transferencias no deseadas de tecnología.

¿Qué riesgos podrían rebajar esta tasa de crecimiento? El profesor Conde-Ruiz ha apuntado como otros riesgos potenciales para cumplir con la previsión de crecimiento global una posible mala evolución de la deuda pública de algunos países emergentes que desarrollan políticas fiscales poco sostenibles, las dificultades que podrían surgir en algunas economías emergentes debido a recientes amenazas (por ejemplo la china debido al corona virus) y las derivadas de un Brexit no acordado.

 

COYUNTURA Y PERSPECTIVAS ECONÓMICAS PARA ESPAÑA

Crecimiento. En cuanto a nuestro país se refiere, se prevé un crecimiento del 1,7% para 2020, que es un poco inferior al registrado en 2019. El primer motor de este crecimiento va a ser el consumo, gracias al incremento del empleo neto, a la subida de los salarios y a que las familias están menos endeudadas.

La exportación es la principal fortaleza de la economía española. El sector exterior ha pasado de representar un 26% del PIB en 2007 a un 35% el año pasado. Este incremento se ha dado, sobre todo, porque muchas empresas han puesto el foco del negocio en el exterior.

 

Principales riesgos y debilidades.

Si partimos de la base de que el principal motor del crecimiento será el consumo y que la principal fortaleza del sector son las exportaciones, suponen riesgos importantes para nuestra economía las siguientes circunstancias:
- Mercado laboral. La tasa de paro, a pesar de haberse reducido año tras año desde 2014 sigue siendo excesiva y muchos de los empleos son precarios. Además, la tasa de parados de larga duración es muy elevada. Sin olvidar que el nuevo gobierno anuncia una reforma laboral que supone una gran incertidumbre para los próximos meses.
- Parálisis institucional e Incertidumbre fiscal. Ya no estamos en la zona de “déficit excesivo” (según la UE) pero no tenemos nuevos presupuestos generales desde hace varios años y los próximos (previstos para el verano) suponen también una gran incertidumbre para las empresas.
- El Brexit desordenado y las posibles medidas proteccionistas derivadas de las tensiones comerciales amenazan nuestro sector exterior.
- Envejecimiento demográfico. España será uno de los países más envejecidos del mundo en los próximos años.

 

EL RETO DE LA PRODUCTIVIDAD: “España se caracteriza por una productividad ausente”

Según Juan Francisco Jimeno que ha intervenido a continuación, “España se caracteriza por una productividad ausente. Y por ello, la productividad es nuestro mayor reto: si hemos llegado hasta aquí con tasas mínimas de productividad, ¿qué podríamos conseguir incrementado la productividad?

Tal y como se refleja en el Informe de ESADE, la productividad lleva años experimentando una desaceleración. No solo en España, también en la mayoría de países desarrollados. Sea cual sea el índice de productividad analizado, todos van a la baja.

Pero... ¿Cómo es posible que, en un escenario de continuo avance tecnológico, descienda la tasa de productividad?

Durante su intervención, la catedrática Matilde Mas, ha dicho que no es la primera vez que tras una “revolución industrial y tecnológica” la tasa de productividad no crece al ritmo esperado. En realidad, es una situación que se repite una y otra vez en la historia económica y ha citado la paradoja de Solow: “Los ordenadores están en todas partes excepto en las estadísticas de productividad”. Se refería Robert Solow a la disminución del crecimiento de la productividad en los Estados Unidos entre los años 1970 y 1980 a pesar del rápido desarrollo de la tecnología de la información (TI) en el mismo periodo.

¿Cuáles son las razones para esta “paradoja de la productividad”?

Según se lee en el propio informe: “Las razones de la desaceleración de la productividad han sido intensamente estudiadas y se han avanzado algunas hipótesis sin que todavía se hayan obtenido conclusiones robustas sobre la importancia relativa de cada una de ellas.

Por su parte, la catedrática Mas ha explicado que, tras una innovación, los resultados tardan en convertirse en estadística por varias razones:
1.- Las innovaciones deben demostrar su rentabilidad para que el mundo empresarial decida aplicarlas.
2.- Puesto que la adopción por parte de los modelos productivos suele ser progresiva, al principio no hay masa crítica para afectar las cifras globales (estadísticas).
3.- Para obtener todo el potencial que promete una innovación, se requiere un periodo de adaptación y optimización, sobre todo en lo que tiene que ver con los usuarios de esta tecnología.
4.- No se invierte lo suficiente en los “activos intangibles” que son necesarios y complementarios a la innovación. Son activos intangibles, por ejemplo, el software, la propiedad industrial, la formación de los trabajadores…

 

Conclusiones y perspectivas de futuro

El crecimiento de la productividad depende fundamentalmente de la innovación tecnológica, pero incluso aunque ésta se potencie y resulte rentable en términos de resultados obtenidos, puede no traducirse en un incremento de la productividad por razones de gestión empresarial (falta de recursos financieros para desarrollar nuevos proyectos), de escasez de capital humano con las capacidades necesarias o por cuestiones administrativas que imponen una organización del trabajo poco productiva.

El crecimiento de la productividad también puede verse perjudicado por dos tendencias estructurales. En primer lugar, el envejecimiento demográfico: cabe esperar menores tasas de innovación tecnológica y dinamismo empresarial. Por otra parte, el cambio tecnológico que se vislumbra (digitalización, robótica e inteligencia artificial) no van en la línea de hacer más productivo el trabajo humano, sino más bien de sustituirlo.

¿Qué políticas se pueden desarrollar para favorecer el crecimiento de la productividad?

"Si bien en el corto plazo los créditos fiscales a la I+D privada y la financiación pública directa de la I+D parecen ser las medidas más productivas, en el largo plazo aumentar la oferta y la calidad del capital humano es, probablemente, mucho más efectivo" se afirma en el Informe.

Por eso, la principal recomendación es contemplar el crecimiento de la productividad como un proyecto a largo plazo (lo cual no sucede pues los políticos son más cortoplacistas) y situar la innovación como primer punto de la agenda política: hay muchas medidas que tomar al respecto.

Según se concluye en el capítulo dedicado a la productividad del Informe de ESADE: "En definitiva, recuperar el crecimiento de la productividad es una tarea urgente y requiere de actuaciones en muchos campos. No cabe esperar que solo aumentando los recursos disponibles para la inversión en I+D se pueda conseguir. El escenario demográfico y tecnológico en el que dicho repunte se debe producir plantea numerosos retos. Solo abordándolos decidida y anticipadamente se podrá incrementar el crecimiento de la productividad que, en el largo plazo, es el principal pilar del bienestar social."

 


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  • El sector del automóvil, crisis o reestructuración
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Descargar el Informe completo en PDF.

 

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