Neuroliderazgo

La felicidad confinada por el coronavirus

¿Qué podemos hacer para mantener la salud mental durante el confinamiento?

Durante la pasada semana se ha celebrado de forma virtual, como no podía ser de otra manera, el World Happiness Fest (Fiesta Mundial de la Felicidad).

Podríamos decir que el mundo no está en estos momentos para mucha fiesta, ya que se ha presentado de repente un invitado, ni esperado ni deseado, el coronavirus que ha provocado la pandemia Covid-19.

Una de las preguntas que se han formulado es:
Qué podemos hacer para mantener una buena salud mental durante la crisis del coronavirus, con el estado de alarma, el estrés del teletrabajo, los deberes de los niños, la falta de contacto físico, …

La respuesta de la neurocientífica Nazareth Castellanos ha sido clara y contundente:
Cuidemos nuestro cuerpo

Sí, parece extraño pensar que nuestro cuerpo influya en nuestra mente, y no al revés, pero es absolutamente cierto.

La neurociencia ha demostrado que la relación cuerpo-mente-emoción es bidireccional entre los tres elementos, así como un pensamiento (puedo perder mi trabajo) puede provocar una emoción (tristeza) y eso afectar a mi postura corporal (me siento hecho un ovillo en el sofá), con la misma frecuencia se puede dar el camino contrario.

Una postura cerrada, encogida, provocará pensamientos tristes o de temor y al poco tiempo sentiremos que esa emoción nos invade. Puedes probarlo, siéntate un rato en el sofá, encogido y encorvado, espera un rato y observa si tus pensamientos son alegres o de otra naturaleza…

En estos días de confinamiento es muy importante vigilar nuestra postura corporal. La incertidumbre de la situación junto con la sensación de pérdida de libertad y en muchos casos, de oportunidades, negocios, puestos de trabajo, etc. pueden llevarnos a posturas de sumisión y tristeza (posturas cerradas).

Pero también la falta de actividad física y el “encierro” pueden favorecer las actitudes corporales cerradas y retraídas comentadas. Eso nos llevará a pensamientos y emociones como el miedo o la tristeza.

 

¿Qué podemos hacer?

1. Sonreír:
Si hay algo que se contagia , si hay algo que le gusta mucho a nuestro cerebro es la sonrisa” (N. Castellanos)
Ser amables, flexibles, tolerantes y comprensivos con las personas con las que compartimos el confinamiento, pareja, hijos, padres, … y también con nosotros mismos.
Sonreír, provocar situaciones cómicas o alegres, ver películas de humor, vídeos de fiestas familiares pasadas, etc. ayuda a mantener nuestro cuerpo en posiciones abiertas y expansivas, que serán interpretadas por nuestro cerebro como “estoy bien” y generará bienestar y satisfacción, lo que ayuda a la felicidad.

2. Respirar bien:
Ralentizar nuestra respiración es algo que calma muchísimo al cerebro, que apacigua la respuesta de los sistemas emocionales.” (N. Castellanos)
Controlar nuestra forma de respirar, especialmente en los momentos que nos sentimos “secuestrados” por una emoción, es clave para indicar a nuestro cerebro que “todo va bien”.
Por ello, cuando sintamos que una emoción desagradable nos “atrapa” debemos controlar nuestra respiración, apaciguar el ritmo, hacer más profunda dicha respiración, que venga desde el diafragma y hacerlo por la nariz.
Eso enviará un claro mensaje a nuestro cerebro y recobraremos el equilibrio, físico, mental y emocional.
La conexión cuerpo-cerebro-emoción, mostrada por la neurociencia, nos permite intervenir en nuestro estado de ánimo, a través del elemento más accesible de la triada, es decir, a través del control de nuestro cuerpo.
Sin duda parece más fácil estirar el torso, mirar hacia arriba y respirar de forma pausada que quitarse de la cabeza un pensamiento de pérdida o una emoción de tristeza, pero, si modificamos nuestra postura, veremos que tanto el pensamiento como la emoción cambian.

 

En conclusión:

No sabemos cuántos días o semanas nos quedan de confinamiento, pero, en virtud de lo que aporta la neurociencia, tenemos una oportunidad para intervenir en nuestros propios estados de ánimo, a través de nuestro cuerpo, siguiendo estas sencillas prácticas:
• Vigilar y corregir nuestra postura corporal
• Sonreír, si no encontramos motivos, inventémoslos, lo necesitamos.
• Respirar de forma adecuada
• Aunque no lo hemos comentado, cuidar nuestra alimentación y hacer todo el ejercicio que nos sea posible.

En definitiva, utilicemos nuestro cuerpo para mejorar nuestro estado de felicidad.
Salud, ánimo y paciencia.

Autor: Luis Santamaria (Psicólogo-coach y consultor)

 

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